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El alquiler de habitaciones desde el punto de vista legal

(C) Albert Gómez.

El alquiler de habitaciones, a diferencia de los alquileres en general, no está regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Es un contrato privado (sea este verbal o escrito) en el que rigen principalmente los acuerdos entre las partes, y, en lo que sea aplicable, el Código Civil. Es decir, podremos pactar libremente las condiciones en las que alquilaremos la habitación sin estar sujeto a las normas que para el alquiler de viviendas fija la LAU.

Como alquilar una habitación no se rige por la Ley de Arrendamientos Urbanos, el plazo pactado del alquiler de la habitación finalizará al cumplirse el que se haya pactado libremente sin ninguna prórroga forzosa; si la habitación se ha alquilado por 3 meses, a los 3 meses ha concluido el contrato sin más.

Recordemos que una habitación alquilada es el domicilio de la persona mientras viva en la casa, y, por tanto, tiene una especial protección, ya que la Constitución Española establece la inviolabilidad del domicilio y el derecho a la intimidad, por lo que, en principio, mientras nuestro huésped esté en posesión de la habitación arrendada no podremos entrar en ella. Ello podría crear ciertos problemas al propietario en el caso de problemas en la convivencia o incluso en caso de impago de la habitación.

Es, pues, conveniente para ambas partes, firmar un contrato de alquiler de la habitación en el que conste además de los datos personales las condiciones:

- La habitación exacta que se alquila y la duración del alquiler.
- El precio, y como se pagará (efectivo, ingreso cuenta).
- Servicios incluidos en el alquiler (si se puede usar internet, si hay derecho a cocina…).
- Como se pagarán/repartirán los gastos y suministros.
- Y, la prohibición de subarrendar la habitación y de subir terceras personas a la vivienda.

Recordemos, que cualquier cláusula que en un contrato de arrendamiento, permita al propietario entrar a la vivienda arrendada (o a la habitación, en el caso de alquiler de habitaciones), es nula de pleno Derecho, y por tanto no tiene ninguna validez.

El tema con Hacienda:

Fiscalmente, los ingresos obtenidos por el alquiler de una o varias habitaciones hay que incluirlos en nuestra Declaración de la Renta, como rendimientos del capital inmobiliario.

Pero aún hay más: En el caso de que estemos desgravando hipoteca por ser nuestra vivienda habitual; al alquilar una o más habitaciones, ya que no estamos destinando el 100% del inmueble a vivienda habitual, la desgravación habría que reducirla proporcionalmente a la parte de la vivienda que si que utilizamos de vivienda habitual; así lo ha aclarado en consulta la Dirección General de Tributos de la Agencia Tributaria.

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